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Mostrando las entradas con la etiqueta reproducción asistida

Edificios con empatia

El título de esto que escribo es una expresión de deseo. Que los centros de reproducción asistida tanto públicos como privados sean empáticos, amables con sus pacientes. Siempre hablamos de la empatía de los humanos o la falta de ella en distintos momentos de los tratamientos pero hay otro tema que deciden los humanos y quizás pasa desapercibida porque el que diseña o decide cómo van a desenvolverse las personas en un edificio no conoce del tema. Para explicarlo mejor, en centros y hospitales se juntan todos. Parejas que van a informarse, parejas en tratamiento, parejas embarazadísimas y hasta parejas con hijos recién nacidos. Hay de todo y todos se juntan en un mismo ambiente o en los mismos pasillos y el que diga que no tuvo sentimientos encontrados viendo las distintas situaciones, miente. La situación ideal entonces sería que cada grupo tenga su edificio, o su ambiente, o hasta sus propios pasillos. Lo que planteo ...

Demasiada realidad (volver a soñar)

Esto escribí el 8 de Marzo en el transporte de vuelta a casa. Siempre fue para mi un momento de relajación, de mirar la gente desde la ventanilla, muchas veces de mirar sin ver. Pero muchas otras de tomar una foto de un instante de alguien, imaginarme su historia, sus alegrías y sus penas. Pero lo que haré ahora mismo es contar la serie de situaciones que me pasaron hace minutos, en el camino que va desde la puerta de salida del trabajo hasta la misma puerta del colectivo. Hago 10 metros sintiendo el aire en la cara luego del encierro en la oficina y me interrumpe el paso un papá que quizás habia dejado a su esposa en la marcha del día de la mujer y él se quedó a cargo de los niños. Un hijo de la mano y otro en el cochecito. Les juro que ése hubiera sido yo, tal cual, la misma actitud, las mismas ganas. Fueron dos segundos de un espejo donde vi al yo que siempre imagine y no pude ser. 20 metros mas allá, dos veinteañer...

Mi paso por los Centros de Reproducción Asistida

Muchos saben ya, si han leído el blog con regularidad y no sufren de algún problema de memoria (puede suceder) que los tratamientos los hicimos en dos centros de fertilización asistida distintos, MUY distintos. Antes de entrar en detalles, se sabe que mucho dependerá del resultado obtenido lo que podamos opinar o sentir respecto de un lugar. Dicho esto, vamos con el primer lugar. Llegamos allí porque mi amigo más cercano hizo tratamiento y a la primera, embarazo. Un éxito! Que ingenuos e ilusos somos todos los infértiles cuando recién empezamos, creer que íbamos a  tener el mismo resultado si acudíamos al mismo lugar. Parece tan tonto visto a la distancia. Volviendo a los tiempos de la ilusión, sacamos turno al azar, sin pedir un doctor en particular y ¿cuál nos tocó? Sí señor, el “dueño”, el mismísimo “the boss”. Para comenzar era perfecto, la sensaci...

El infertil enojado (lo que no quisiera ser)

Mis escritos suelen ser bastante personales porque, al fin y al cabo, la idea es soltar todo eso que rodea al ser infértil y contar cómo lo viví, como lo vivo aún hoy. Ya sabemos que siempre seremos infértiles, es una marca que no se borra aunque consigamos ser padres. Hablando más que nunca de mí, debo decir que siempre fui alguien más bien serio, tímido, para adentro. Pero cuando me hacía cercano de alguien era bien distinto, siempre con un chiste a mano, una charla, algún consejo. Soy casi un cultor de lo que me dijo alguna vez un profesor en la secundaria: "los amigos se cuentan con los dedos de una mano... y sobran" Todo eso que era se lo fue llevando primero la infertilidad y luego la maldita ansiedad y sus sintomas. A estas alturas vengo pensando que el blog debería llamarse "El hombre infértil y ansioso" 😁 Este año hablando con mi psico llegamos a un punto en que me preguntó "¿con que estás enojado?" Y yo, que ya lo vengo teniendo claro hace un...

Las cosas que dejaron de importar

Para comenzar ésta nueva entrada debo contar que mi familia se compone de padre, madre, dos hermanas y yo. Llevamos un apellido que no es muy común y que, al menos hasta donde sabemos y salvo que mi tatarabuelo o bisabuelo haya hecho cosas que no nos enteramos, se termina conmigo. Es decir, soy el último con éste apellido que podía continuar con él teniendo un hijo. Así que ésta vez quiero escribir sobre las cosas que dejan de tener importancia cuando la infertilidad toca a la puerta y pasan a ser tan relativas e insignificantes. Quizás la primera de ésas cosas que me di cuenta fue que el apellido, en cuanto a lo estrictamente genético, conmigo se acababa. En su momento lo tomaba como algún tipo de presión autoimpuesta, “la continuidad del apellido”!!! Nunca lo hablé seriamente con nadie y nunca nadie me dijo nada sobre ello pero ahí estaba. Cuando los estudios indicaron que no iba a ser padre con m...

Sobre los descansos y los que no

Digamos todos los infértiles la verdad. Alguno se conocía a sí mismo tanto como para saber que tenemos tanta fuerza para afrontar ésta adversidad. Hay decenas de motivos a lo largo y ancho de la vida que nos ponen a prueba y nos obligan a sacar fuerzas y energías de donde sea para afrontarlos pero yo mismo aún no me explico cómo es que lo enfrentamos, tantas veces. Tan fuerte es el deseo que una y otra vez nos volvemos a levantar y allá vamos, muchas veces ciegos. Ojalá pudiéramos parar los tratamientos pero es que una vez subidos al carro de la infertilidad vamos empujados por mil caballos, fuerte al galope. Y así como podemos atravesar y llevarnos por delante cada obstáculo también nos cuesta mucho frenar o hacer una pausa para pensar, evaluar, reflexionar, o simplemente descansar. Todos hemos tomado un descanso de los tratamientos, o casi todos porque deben ser muy muy pocos los que lo lograron al primer tratamiento, al primer intento (suertudos ellos). Esos descansos quizás explica...

Las edades

Nací en el 75 y en algún momento me di cuenta que llegado el año con cifra exacta, el 2000, el cambio de siglo, iba a tener 25 años. En ésa época fantaseaba que llegaría casado y con dos niños. Luego, distintos caminos y decisiones que fui tomando me llevaron a la realidad de hoy, es decir, sin niños y esperando que aparezca uno en el camino. A lo que voy, lectores, es que ya tengo 42 y recién ahora me fui dando cuenta que no siempre va a suceder lo imaginado. Al menos no de la forma que lo hacía décadas atrás. Cuando hablo de caminos y decisiones me refiero a trabajo, estudios, pareja, momentos, tantas cosas que pueden ir postergando los deseos como el de ser padres. Hoy, éste mundo, nos lleva a demorar todo lo que se pueda algunos deseos (hijos) en pos de asegurar otros, quizás más materiales (casa, auto, un barco quizás jaja). Así, se demoran los casamientos, las uniones, los hijos, etc. La cie...